El fuego se combate con fuego

El fuego se combate con fuego

¿No os suena esta frase?

¿Y si esto no solo ocurre con el fuego?

¿Qué pasaría si hubiera una forma de combatir el miedo con miedo?

Pues seguramente haya muchas respuestas y hoy, me gustaría hablaros de una.

Hace tiempo, hice una escapada con unos amigos para subir al Garbí, una montaña conocida en el extrarradio de Valencia. Cuando llegamos a la meseta de esta, ante nosotros se extendía todo un horizonte, y ahí nos encontrábamos, oteando desde la distancia y la altura. Todos queríamos asomarnos al principio para sentir ese cosquilleo que solo te produce ver un acantilado bajo tus pies. En ese preciso instante, fuimos plenamente conscientes del miedo y vértigo que sentimos, a la par que la necesidad de saber que esa no iba a ser la última vez que nos enfrentaríamos a estas mismas sensaciones con tal de subir una preciosa montaña para respirar desde la cima.

Y así, sin más historias, es como comenzó mi senda en la escalada. Tras 7 meses practicando este deporte hemos experimentado muchas sensaciones y aprendizajes. Seguramente os preguntareis ¿Y qué tiene de especial este deporte?, Pues sinceramente, todo.

Una de las premisas para comprender esto, está en nuestra naturaleza y como esta ha desarrollado nuestro cerebro. En primer lugar, hablaré de la amígdala, gestora del miedo y regulación emocional entre otras. Como decía, si bien enfrentarse a situaciones en las que estamos a varios metros de altura, únicamente con la seguridad de que nuestras fuerzas no nos fallen, esta dispara el Sistema Nervioso Simpático, diciéndole a nuestro cerebro que estamos inmersos una situación de peligro, de supervivencia.

Aquí, es donde aparece aquello de “Combatir el fuego con fuego”. Ahora que sabemos que el miedo viene por la activación de la amígdala, y que escalar, da bastante miedo, pues nuestro cerebro lo interpreta automáticamente como una situación de supervivencia. Combatir el miedo con miedo, como si se tratase de la piel que se endurece tras una herida, bajaremos el umbral de activación de la amígdala, exponiéndola una y otra vez ante una situación de alarme.

En segundo lugar, observamos la red neuronal por defecto (Default Mode Network) que, en palabras sencillas, sería aquella conversación inconsciente que tiene nuestro cerebro consigo mismo. Si bien con otras técnicas basadas en el “aquí y ahora”, se han obtenido resultados en cómo tiene un impacto beneficioso en esta red (Brewer, J. A, et al.,2011) siendo un ejemplo de ello la meditación, podría hipnotizar acerca de como la escalada, a través de la focalización sostenida de la atención que requiere, pues cualquier despiste puede traducirse en un grave accidente, tiene el mismo impacto en esta red.

Por desgracia, nuestra atención no solo irá dirigida a no cometer errores, sino memorizar cada movimiento y pliegue en la roca, como si se tratase una partida de ajedrez en la que no solo tenemos que ser conscientes del siguiente paso, sino ver más allá de los próximos turnos. En resultado, tenemos un ejercicio de entrenamiento el pro del control de nuestra atención y las rumiaciones.

La tercera variable, conectada directamente con esta disciplina, es la tolerancia a la frustración, pues los resultados únicamente dependen de uno mismo, ventaja y desventaja de competir solo contra uno mismo. Cierto es, que esta variable no solo responde a este deporte, pero si es una marca de su identidad debido al formato de este. Realizar una vía (senda por la que se escala), puede llevar un trabajo de semanas, empezando y cayendo sin haber recorrido ni un tercio de esta. Esto entrena y exige una alta tolerancia a la frustración.

Bueno, como decía hay muchas respuestas respecto a combatir el miedo con miedo, y esta bajo mi experiencia es una de ellas.

Ignacio García

Psicólogo en prácticas en Proceso Terapéutico

Brewer, J. A., Worhunsky, P. D., Gray, J. R., Tang, Y. Y., Weber, J., & Kober, H. (2011). Meditation experience is associated with differences in default mode network activity and connectivity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(50), 20254-20259.