Los padres son aliados, no enemigos: Cómo calmar la arrogancia en la adolescencia.

Los padres son aliados, no enemigos: Cómo calmar la arrogancia en la adolescencia.

Cuando no encontramos delante de nosotros a un adolescente o joven que se elogia constantemente por sus logros, que siempre quiere ser el centro de atención, que suele menospreciar a los que le rodean e incluso en muchas ocasiones que presenta conductas intimidantes y donde además también se puede observar que solo le interesa el éxito, a este tipo de personalidad se les llaman personas arrogantes y soberbias, donde su principal característica es la de cubrir sus propias necesidades sin importante lo que este sintiendo o el daño que pueda estar causando a las personas que le rodean. Este tipo de personalidad suele surgir cuando nos encontramos antes una carencia afectiva, detrás de una persona soberbia nos encontramos ante un ser inseguro con un tremendo miedo al abandono, de esta manera, se adelantan al rechazo para evitar un sufrimiento futuro, necesitan constantemente la aprobación de los demás y utilizan la arrogancia como medio para poder captar el interés de los demás ya que no saben hacerlo de otro modo. Lo bueno de encontrarnos antes un adolescente soberbio es que aun estamos a tiempo de poder ayudarle a cambiar este tipo de personalidad, la principal herramienta para ello es mediante el ejemplo, si nosotros los padres empezamos a cambiar esa forma de dirigirnos a ellos, sin darnos cuenta les estamos demostrando que podemos modificar nuestras conductas, donde podremos trasmitirles que se puede hacer cosas por los demás sin buscar nada a cambio. Es muy importante que aprendamos a escucharlos e interesarnos por aquellas cosas que a ellos les motiven sin que se sienten juzgados. También pedirle en ocasiones consejos para que vean que su opinión nos importa y lo tenemos en cuenta, de este modo les haremos ver que pedir ayuda a los demás no es síntoma de inferioridad. Recuerda cuando observes algún tipo de comportamiento soberbio en tu hijo, piensa cual puede ser la causa, bien por falta de cariño o por otro lado por estar educándole en que tiene que ser el mejor. Así, podréis actuar pasando más tiempo con ellos poniendo en práctica las herramientas anteriormente mencionadas.

Teresa Montero

Psicóloga infanto-juvenil en Proceso Terapéutico