¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? El fin del romanticismo.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? El fin del romanticismo.

¿Os habéis preguntado alguna vez porqué cuando tenemos relaciones sexuales con alguien, tenemos esa sensación de estar en las nubes? Mucha gente confunde este subidón de oxitocina, con el amor. La oxitocina es una de las hormonas relacionadas con la felicidad, con el bienestar, asociada con el placer sexual y los vínculos emocionales. Por eso nos sentimos en esa nube de placer tras las relaciones sexuales.

Desde la perspectiva del romanticismo, se nos vende el sexo como la máxima expresión del amor, como la cumbre de la relación, dando por hecho que una relación romántica tiene que venir acompañada de sexo placentero. El romanticismo hace que veamos el amor desde una perspectiva pasional, con sufrimiento, dependiente, porque sino, no es amor.

Pero el amor es todo lo contrario; el amor es libertad, es permisión, es no sufrir, es calma, confianza, intimidad, aventura, diversión, cuidado, respeto, comprensión… y también es sexo. Y entendedme bien, sexo entendido en todos sus sentidos; desde un susurro en el oído, una caricia, un contacto excitante; hasta la expresión individual que cada uno le queramos dar.

Según Sternberg, existen tres puntos o tipos de amor: el amor fatuo, compuesto por la unión entre la pasión y el compromiso; el amor romántico, compuesto por pasión e intimidad; y el amor sociable, compuesto por intimidad y compromiso. Además, describe el amor vacío, donde solo hay compromiso entre la pareja; el encaprichamiento, compuesto solo de pasión; y el cariño, donde solo reina la intimidad. La unión de un amor compuesto por estos tres elementos, el más completo, es el amor consumado, donde se unen intimidad, pasión y compromiso.

Después de todo esto, ¿sigues pensando que es amor? O ¿es solo sexo?

Mireya Guirao

Psicóloga sanitaria en Proceso Terapéutico