Carta a mi ansiedad

La primera vez que llegaste a mi vida, no entendía nada de lo que me estaba pasando. De repente me sentí agobiada, con ganas de llorar, con taquicardias, no podía respirar… en lo único que pensaba era en salir del sitio donde estaba para calmarme y que todo esto pasase.

Cuando conseguí comprender que todo lo que me estaba sucediendo era por mis miedos, me di cuenta de que para que desapareciesen, lo primero que tenía que conseguir era aceptarlos, integrarlos en mi vida, soltar el control por primera vez. Por fin me he dado cuenta de que yo no puedo controlar qué puede pasar el día de una competición, no puedo controlar qué ocurrirá en el selectivo, ni tampoco las notas que sacarán el resto de personas para saber si podré entrar o no a la carrera que quiero.

Pero lo que sí puedo hacer, es hacerlo lo mejor que yo se, ser la mejor versión de mi misma, disfrutar el día de la competición, poner todo de mi parte para que las cosas sean como yo quiero que sean, y luego, lo que tenga que pasar, pasará. Pero yo estaré tranquila con lo que hice, porque lo habré hecho lo mejor que sabía.

Así que, miedo: si tienes que venir, te aceptaré, haré que formes parte de mi vida y no condicionarla ni controlarla, ya que en algún momento te calmarás y podré continuar con mi vida hasta que decidas volver, y te volveré a aceptar y a calmar, porque no pienso dejar de comer, sentir que me ahogo por ti… Formas parte de mi, pero yo no soy miedo.

Hoy empieza mi nueva vida, y vamos a tener que llevarnos bien. Hasta la próxima.

Paciente anónima de Proceso Terapéutico.