CARTA DE LA DIRECTORA

 

Sólo puedo empezar esta carta, agradeciendo a todos los que habéis puesto la confianza en nosotras durante este año tan diferente, año que ninguno podíamos imaginar, año lleno de incertidumbre para todos y que ha marcado nuestras vidas de diferentes maneras.


Para nosotras, incluye a todo el equipo de Proceso Terapéutico… Nuestro mayor objetivo ha sido acompañaros en vuestro camino, ofreciéndoos nuestras manos, para que vuestros miedos fueran más llevaderos, no cayerais en el sufrimiento y que la incertidumbre nos os causara tanto dolor y hemos intentado transformar vuestro dolor en una oportunidad para aprender, para crecer y ser vuestra mejor versión en cada instante. 

Nosotras también hemos pasado miedo, no sois los únicos a los que esta situación os ha pillado de sorpresa, pero me he encontrado (ahora os hablo en calidad de directora) con un equipo a mi lado, que ha hecho que sintiera que estábamos unidas más que nunca… A su lado he descubierto el amor más absoluto en nuestra profesión, el amor más absoluto entre nosotras y hemos trabajado codo con codo para que fuera posible seguir adelante desde los primeros días hasta el final. Si algo tengo muy claro es, que sin vosotras a mi lado yo no sería nada, dais sentido a mi pasión: la ayuda a los demás en su camino hacia la felicidad. 

Para acabar, me gustaría hacer una reflexión de este año tan diferente, que ha marcado nuestras vidas, la de todos y cada uno de nosotros. Y como en todas las situaciones de crisis, podemos dejarnos invadir por el miedo y extinguirnos o dejarnos invadir por el amor y renacer a una nueva vida. Una vida donde la incertidumbre sea nuestra compañera en el camino, donde cada día seamos conscientes de la famosa frase “lo que tenga que ser, será”, donde la confianza sea nuestro traje de fiesta y donde reinventarse sea nuestra mejor opción. De algo no tengo dudas y es, que este año nos ha dado la oportunidad de mirar a la cara a nuestros demonios interiores, yo los míos los he transformado en amor incondicional y me he dado cuenta de que eran simples ilusiones de mi mente; detrás del miedo sólo había amor y en el amor es dónde encontramos la calma para enfrentarnos a cualquier cosa que la vida nos tenga preparada, por muy dura que sea. Nos alejamos del sufrimiento y simplemente empieza a doler, el dolor es llevadero porque siempre pasa, todo pasa… Os invito a que desde la calma lo dejéis pasar. 

Por último, dar mi más sincero pésame a todas las personas que han perdido a alguien querido, lo más duro ha sido no poder acompañarlos en su último aliento. Nunca dudéis de que ellos sabían que estabais con ellos, el amor cruza fronteras, incluso las del alma. Empieza un nuevo año y una nueva oportunidad…vamos a ver qué nos depara el 2021, desde Proceso Terapéutico os estaremos acompañando pase lo que pase…recordar…lo que tenga que ser, será.