Los seres humanos en algunas ocasiones tenemos la necesidad de crearnos barreras
emocionales, sentimos que tenemos que protegernos con una “coraza” cuando algo nos ha
hecho daño o hemos sufrido en alguna situación.

Creemos que esa “barrera” hará que no nos afecte el próximo golpe emocional o sentimiento negativo que podamos atravesar. Vamos colocando capas y capas generando el conocido “efecto cebolla”, pensando que así somos más fuertes y en realidad sucede todo lo contrario.

Podemos pensar que cuantas más “barreras” tengamos más protegidos estaremos con los acontecimientos que nos vayan surgiendo en nuestro camino, esto sería cierto si estas “capas” nos permitieran alejarnos solo de lo que nos puede hacer sufrir o de las personas que nos hacen daño.

Pero también nos aleja de oportunidades que quizá nos hagan bien y de quienes
también nos quieren de verdad… Esa “coraza” es una trampa que nos hace sentir malestar disfrazado de sensación de seguridad y protección. Superar un daño no es algo fácil, pero es un camino que merece la pena recorrer.

No hay una solución universal a esto, pero sí hay diferentes maneras de eliminar el “efecto cebolla”:

  • Tenemos que dejar de evitar ciertas circunstancias o sentimientos, permitirnos estar mal en ocasiones.
  • Debemos dejar fluir nuestras emociones y conectar con tus miedos.
  • Poco a poco conocer nuestras fortalezas y nuestros límites.
  • Tenemos que liberarnos de esa actitud dura y rígida hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Lo ideal es que abracemos nuestra alma y demos oportunidad al amor, ya que no hay nada más sanador que acogernos a nosotros mismos cuando estamos heridos y tratarnos bien.

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