Fracasar se define como el hecho de no producir el resultado deseado o previsto de algo, es
decir, no conseguir lo que se pretende. Pero ello no significa que no hayamos obtenido nada
durante el proceso.

Todas las personas en algún momento de nuestra vida hemos llegado a pasar por esto y es cierto que puede llegar a ser un momento duro. Lo que solemos hacer es centrarnos más en el error o el fracaso y dejamos atrás todo lo que podemos aprender durante el camino.

Sí, aunque resulte difícil verlo en algunas situaciones, fallar nos proporciona aprendizajes. De un modo u otro siempre podemos sacar beneficios de nuestros errores.

¿Qué beneficios nos aporta fallar?

  • Nos enseña. Aprendemos nuevas formas de actuar y nos conocemos más a nosotros mismos. Cuando fallamos, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los pasos que hemos llevado a cabo y analizar cuál ha sido nuestro error para en un futuro hacerlo de manera diferente.
  • Nos fortalece. Superar un fracaso y saber que no es el fin del mundo nos hace más fuertes y valientes para futuros planes de acción. Si aprendemos a lidiar con el error, no tendremos miedo a fallar y así, arriesgaremos más para alcanzar nuestras metas.
  • Nos estimula. Los fallos aumentan nuestra creatividad. Cuando cometemos un error activamos nuestra imaginación, pensamos diferente y hacemos cambios para actuar de manera distinta en el próximo intento.
  • Nos motiva. Cometer un error puede ser fuente de motivación si nos lo tomamos como una especie de reto personal.

Tras el aprendizaje y fortalecimiento obtenidos, podemos emprender un nuevo
camino con ganas e ilusión. Sabiendo que si volvemos a fallar será una oportunidad de superación y valentía.

Virginia Librada García Romero

Psicóloga General Sanitaria

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