EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

Todos los seres humanos sufrimos, sin excepción. Si has pasado un día especialmente duro y parece que a tu alrededor todo el mundo esté más feliz que tú, puede que empieces a pensar ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Y aquí empieza el error. Todos sufrimos o vamos a sufrir dolor en algún momento de nuestras vidas y si no te llega a ocurrir, es que no has vivido lo suficiente, porque en algún momento de nuestra vida vamos a experimentar dolor psicológico causado, por ejemplo, por la pérdida de alguien a quien quieres. Y cuando nos pasa algo malo, es necesario “sufrirlo”, desgarrarnos, llorarlo, expresarlo. Pero la sociedad nos demanda no mostrar nuestras miserias y nos empuja a llevar oculto en nuestro interior secretos dolorosos, recuerdos humillantes o episodios vergonzosos.

Pero como decía, este es el comienzo de nuestra esclavitud emocional. Todo el mundo va a experimentar emociones desagradables como la tristeza, la vergüenza o el miedo. Pero todas las emociones dolorosas tienen una utilidad, nos ayudan a valorar el bienestar, a protegernos, a pedir ayuda, a valorar la salud, la amistad o a ser creativos en la búsqueda de soluciones. El dolor psíquico hace daño por definición y si intentas rehuirlo constantemente, nos convertimos en sus súbditos. Por ejemplo, alguien que sufre trastorno de pánico, puede comenzar a evitar a toda costa las relaciones sociales y comenzar a vivir una vida adaptada a su problema, enfrascado en una espiral de evitación del dolor psíquico.

Intentando evitar el sufrimiento, estaremos prologando su efecto. Es necesario experimentar el dolor, pero, tanto si lo situamos en el centro de nuestras vidas, como si intentamos evitarlo a toda costa, nos instalaremos en el reproche, la culpa o el miedo, y nos convertiremos, paradójicamente, en sufridores profesionales.

En definitiva, ante una situación difícil, dramática, acepta el dolor que sientes, acepta su causa e incorpóralo en tu vida como algo más que te acompañará, pero no lo conviertas en el centro de tu vida, ni intentes evitarlo a toda costa o, de lo contrario, te convertirás en un ser sufriente.

Ana Martí-Belda

Psicóloga Proceso Terapéutico

Hayes, S. C. (2013). Sal de tu mente, entra en tu vida. Desclée de Brouwer.

Álava, M. J. (2009). La inutilidad del sufrimiento: claves para aprender a vivir de manera positiva. La esfera de los libros.